Un año de viaje nómada

Hace un año empezaba la aventura de este blog… un mosaico de emociones en el corazón mas profundo del continente americano. Hemos interiorizado un mundo mágico, a veces tan visceral de parecernos demasiado duro. Desde Estados Unidos, cuña pensante y contradictoria del mundo moderno, hemos aprendido a poner de un lado los prejuicios y sustituirlos con mucha curiosidad. El México nos ha donado la felicidad del viaje, los espacios inmensos y la belleza de la natura, pero también la inestancable resistencia de un pueblo seducido y luego abandonado. Guatemala, estupendo y conmovedor, terreno fértil del mundo Maya, la búsqueda de un futuro mejor, a la cual nos unimos a través de nuestra cooperación como voluntarios. Colombia, un país ilimitado y magnifico, tanto salvaje de esconderse a cualquiera mirada; la sorpresa de un fermento electrizador. El Ecuador, un condensado de latinoamerica, una natura exuberante y un pueblo acogedor: el encuentro con la selva amazónica y sus gentes, la eterna lucha contra la explotación sin reglas de los recursos naturales. El Perú con sus bellezas arqueológicas, en la desconocida región andina septentrional; el espectáculo de la “Suiza Peruana”, Huaraz y la Cordillera Blanca. Ahora que nos quedamos dormidos encima del ultimo día, nos sonríe un mosaico de caras y miradas, la importancia que tuvieron y tendrán en nuestra vida, la promesa de encontrarnos de nuevo, un día…

Mosaico de un viaje nómada: de Estados Unidos a Perú, México Guatemala Colombia Ecuador

Ecoturismo en Amazonia

Primero hay que considerar la dificultad de integración en las comunidades de la selva, demasiadas son las diferencias. Lo mejor para intentar un profundo contacto con este mundo es el voluntariado: aconsejamos de informarse directamente en Quito sobre las opciones disponibles, considerando que el periodo mínimo de cooperación es generalmente desde 3 hasta 6 meses y que a menudo los voluntarios tienen que cobrar un impuesto de inscripción al programa. Si en cambio sois viajeros o turistas, nuestro consejo es de irse directamente en una de las ciudades “puerta de entrada” a la Amazonia (en Ecuador: Tena, Puyo, Macas, Coca o Lago Agrio) y ahí pasar unos días buscando informaciones o mejor conocer a una persona que sepa cuales comunidades de la selva acogen visitantes. Un truco inteligente es hablar con una de las muchísimas agencias que ofrecen viajes organizados y hacerse indicar sus destinaciones; seguramente negarán, pero siempre existirá una posibilidad de llegar al mismo lugar en bus, lancha o taxi. Ahora mismo las comunidades Kichwa en la región de Tena (Napo) ofrecen alojamiento en cabañas y comidas por mas o menos 10 dolares diarios. En este caso lo que se puede conocer no va mas allá de las atracciones naturales y culturales mas cercanas a la comunidad, lamentablemente no se puede explorar la selva amazónica como viajero independiente. Surge entonces el problema de como encontrar una guía disponible a mostrar los lugares mas remotos. Cualquiera sea su decisión, lo mas importante es estar seguros que el dinero dejado por los turistas, sea utilizado en proyectos de apoyo a la misma comunidad. Ultima consideración: la gente del lugar puede negar, pero las enfermedades tropicales existen (dengue, malaria, fiebre amarilla)…evitando paranoias, tomen las precauciones necesarias.
Por muchos viajeros el ecoturismo en Amazonia solo es un gasto de tiempo y dinero, pero si disfrutado de manera inteligente, puede transformarse en una ocasión para conocer y ayudar a preservar uno de los ecosistemas mas increíbles y frágiles de la tierra.

Ecoturismo en Amazonia Alucus comunidad indígena Tena Ecuador

Maiz vs petroleo: espejismos latino americanos

El precio del petroleo ha incentivado en los últimos años la producción de combustibles desde recursos alternativos (biomasa). A causa de la creciente demanda de maíz (utilizado para producir bioetanol) por parte del mercado norteamericano, el precio del cereal sube, alcanzando niveles históricos. Los países productores, como Estados Unidos de América, China, Argentina, México, Brasil, y en general toda la región latinoamericana, están planeando una subida en la producción agrícola y como consecuencia una mayor extensión de tierras dedicadas. Ademas, el cultivo de maíz transgénico acaba siendo mas que una tentación, obligándonos a una reflexión: cuanto es ético transferir la producción de un elemento básico en la dieta de millones de personas hacia los tanques de los coches? El Ecuador representa un ejemplo emblemático de esta contradicción: en la cuenca del Río Amazonas la extracción de petroleo y en la región occidental la creciente producción de maíz, cuando un pueblo entero continua con dificultad su lucha contra el drama de la desnutrición.

En Ecuador ese proceso está siendo formalizado a través del Mandato Agrario (complementado por un decreto presidencial que fomenta los biocombustibles) que favorecerá a los fabricantes de agroquímicos y sus representantes locales, pero no servirá de apoyo a las grandes mayorías rurales como los pequeños y medianos productores ni se verá reflejado en una reducción de los precios de los productos al consumidor. En este caso, la excusa es la crisis alimentaria global producida, no por la falta de alimentos, sino por la especulación.(Asud)

Como que no nos gusta reflexionar sobre problemas que parecen lejanos de las posibilidades de cada individuo, por lo menos sin dejar una esperanza, señalamos unas asociaciones que operan en el sector de los derechos humanos, comunidades rurales y ambiente; si hay interesados a participar activamente en proyectos de cooperación y voluntariado en Ecuador: Sinchi Sacha, Ecuador volunteer, Fundación Brethen y Unida, Jatun Sacha, y muchas otras con las que no tuvimos contactos directos (principalmente con el intento de apoyar los derechos de las comunidades indígenas de la selva amazónica).

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En Quito

El paisaje andino resulta extremadamente variable en el norte del Ecuador: a valles casi desérticas se oponen colinas verdes. Un largo recorrido nos lleva a Otavalo, pueblo que da hospitalidad a uno de los mercados indígenas mas importantes del país. Seguimos adelante hacia Quito, la capital, una gema suspendida entre los picos nevados de los volcanes andinos. Somos literalmente conquistados por el fermento socio-cultural que anima la metrópolis, en pocos días conocemos muchas personas, gente de la calle y artesanos, hablamos con asociaciones ONG (no gubernamentales) de cooperación, voluntariado y fundaciones culturales. Entramos en contacto con nuevos amigos que esperamos nos podrán ayudar en abrir un recorrido hacia el oriente. Afortunadamente descubrimos el museo etnográfico administrado por la asociación Mindalae, un interesante y muy creativo viaje en el colorado mosaico de las culturas ecuatorianas. Desde la influencia africana (región norte-occidental) a los grupos indígenas de la selva oriental (Shuar, Siona y Secoya, Achuar, Huaorani), capaces artesanos de la naturaleza, sin olvidar la cultura andina (Quechua).

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Valhalla, proyecto macadamia

Dejadas las calles en estilo colonial de La Antigua, la carretera sube hacia el imponente volcán Amatenango, bajo cuyo cráter se encuentra el pueblo de San Miguel Dueñas. Ahí, escondida por el verde de la vegetación, descubrimos la “Estación Experimental Valhalla”, un proyecto de agricultura sostenible dedicado a la producción de nueces de macadamia. Las amables personas que trabajan en la finca nos explican que la macadamia es un árbol de origen australiana, cuyas propriedades están siendo investigadas desde muy poco tiempo. La nuez de macadamia se puede utilizar para producir aceites, cremas, harina y varios productos gastronómicos. En la finca guatemalteca crecen diferentes híbridos de las dos especies autóctonas de macadamia, que representan una variedad botánica única y apreciada en todo el mundo. Los arboles, de hoja perenne, dan frutos todo el año y se adaptan sencillamente a diferentes condiciones climáticas, ademas garantizan una capacidad de almacenar dióxido de carbono superior a muchas otras plantas. Las nueces, después de ser recogidas, necesitan un proceso de limpiadura utilizando una desgranadora artesanal (quizás en el futuro la maquina de la imagen será sustituida con unas bicidesgranadoras, fruto de la colaboración con Maya Pedal) y dejadas a secar por un mes, antes de llegar a los productos finales. Mientras hacemos un exquisito desayuno a base de macadamia, nos dejamos entusiasmar de las personas que trabajan en la finca. Nos dicen que aceptan voluntarios para la cosecha de las nueces y siempre escuchan a los que viene con nuevas ideas para mejorar en esta actividad que ya cuenta con la favorable participación de las comunidades rurales, que empiezan proyectos de reforestación sembrando macadamia en vez de otras culturas mas agresivas. Nos parece una otra idea de éxito nacida gracias al trabajo de personas que aman la tierra de Guatemala y sus hijos. Mas informaciones visitando el sitio Internet del Proyecto Valhalla: www.exvalhalla.net.

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Sonrisas de Guatemala

Un mes inolvidable se concluye: el voluntariado, maya pedal, la casa ACAM, las sonrisas de las personas que nos acompañaron a lo largo de este recorrido… vimos nacer niños y esperanzas , sembramos amistades y colaboraciones que esperamos nos darán buenos frutos en el futuro. Ahora el viaje nómada retoma su confusa trayectoria, unos días todavía en la maravillosa tierra de Guatemala, luego muchas sorpresas llegarán…

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Comadronas para comadronas

El trabajo de la comadrona (partera) en el altiplano guatemalteco, como en muchos otros lugares del mundo, es una vocación transmitida de madre a hija. Una sabiduría oral, fruto de experiencias que se pierden en el pasado. El nacimiento de la casa del parto ACAM ha representado una novedad decisiva en la vida de las parteras tradicionales de Concepción Chiquirichapa, dejandoles realizar un sueño: tener un lugar acogedor, limpio y con los instrumentos esenciales para asistir los partos en autonomía total. De hecho en la casa no colaboran médicos y los partos siguen los ritmos impartidos por la natura. La mujer confía en los conocimientos de la comadrona la cual, ademas que consejos prácticos, recurre a infusos de hierbas curativas, como quiere la tradición maya Mam, para favorecer el curso positivo del trabajo de parto. El momento del nacimiento llega con extrema tranquilidad: la mujer, vistiendo su traje típico, da a la luz en una cama sencilla, rodeada por los parientes mas cercanos y libre de hablar sobre sus sensaciones en el idioma nativo, confiando en la total comprensión de la comadrona. El nacimiento del niño se celebra con unos gestos propiciatorios: el nuevo llegado, antes de recibir el pecho de su madre, saborea sal y chile en pequeñas cantidades, como auspicio de una vida llena de gusto y satisfacciones; ademas recibe en la manita una moneda, signo de prosperidad. Una hora después del parto, la madre ingresa a una pequeña cama para hacer un baño termal, en la tradición Mam llamado Chuj (Temascal), donde el calor húmedo se crea echando agua sobre piedras calientes. La comadrona se preocupa de limpiar la mujer con jabones naturales y curarle la piel con hierbas especiales. Se dice que el Temascal, ademas de poseer una función purificatoria, tenga propriedades cicatrizales de las heridas del parto y favorezca la producción de leche materna. Antes que la familia del bebé regrese a su propria casa, las comadronas cocinan un almuerzo a base de sopa con verduras, hierbas (ricas en hierro y vitaminas) y Atol (bebida a base de maíz), aprovechando de la ocasión para discutir y bromear sobre el nacimiento del niño.

Vivir con las comadronas ha sido una experiencia de participación total de los ritmos sencillos y auténticos que se respiran en el centro ACAM: las jornadas, predominantemente dedicadas a la cocina, limpieza y a las charlas, han sido enriquecidas por unos inolvidables partos.

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Casa ACAM, una historia de esperanza

El viento gélido del norte hace chispear las estrellas y temblar los vidrios de las fenestras mientras que nosotros, calentados gracias al fuego, escuchamos a Arturo que nos cuenta la historia de su increíble vida con Teresa, la directora de la “casa ACAM” (Asociación Comadronas Area Mam) y del proyecto que todavía los ve dedicados anima y cuerpo al fin de mejorar la condición de las mujeres y los niños de Concepción Chiquirichapa (en los alrededores de Quetzaltenango, Xela, región norte-occidental de Guatemala)… Al comienzo el hombre era maíz mejor dicho, en la cosmovisión maya, un ser que constantemente buscaba el equilibrio con las otras formas de vida, respetando las reglas impartidas por la Madre Tierra. Los profundos conocimientos de los antepasados Maya en materia científica, los llevaron a edificar una sociedad basada en un progreso que hoy día definiríamos sostenible, en el pleno respeto de los ritmos de la natura. Fue esa misma predisposición de los pueblos Maya a compartir cada recurso humildemente pedido a la Madre Tierra que los condujo a la desgracia, cuando fueron obligados por los europeos a seguir un modelo radicalmente diferente. Comenzó una fase tristemente conocida de marginación y persecución que, en Guatemala, culminó en los trágicos treinta años de la guerra civil (1970-1996): un sistema de poderes corruptos, la riqueza de los grandes propietarios terreros y la impunidad de la cual gozaba el ejercito, trajeron el caos y la violencia en el país. Enteros pueblos Maya fueron destruidos y las atrocidades hacia las mujeres y sus niños llegaron a ser la regla, mientras que los hombres (en mayoría campesinos indígena), fueron obligados por las facciones contrapuestas a matar sus propios símiles. Pocas personas pudieron librarse de esta trágica espiral de sangre. Arturo, la esposa y sus hijos empezaron un intenso viaje hacia el norte, después de tres años de resistencia come clandestinos en su misma tierra. Primero se establecieron en México, donde encontraron un ambiente extremamente hostil y de nuevo cayeron en la esclavitud por los latifundistas del café. Llegaron entonces a los Estados Unidos (1984), un país que en los años ochenta se dividía entre aquellos que apoyaban el terror en Guatemala y aquellos que acogían los refugiados en signo de protesta. Arturo y Teresa tuvieron suerte y encontraron una familia que los acogió como hermanos, aunque en las dificultades y con la constante pena de haber dejado su pueblo en la sangre. Desde ese mismo sentimiento, nació su voluntad de denunciar al mundo las atrocidades de la guerra civil guatemalteca y al comienzo de los años noventa, empezaron a viajar por los Estados Unidos informando la opinión publica que, cada vez se hacía mas sensible hacia la cuestión indígena y la situación latinoamericana. Empezaron relaciones de amistad con otros refugiados guatemaltecos y aumentó en ellos la voluntad de ayudar concretamente su país. En 1998, terminada oficialmente la guerra, Arturo y Teresa pudieron regresar al pueblo donde nacieron (Concepción Chiquirichapa), después de un exilio de casi veinte años: encontraron una comunidad en rodillas, muchos de sus amigos masacrados o desaparecidos. Decidieron que, para darle un futuro a su gente, tenían que construir una esperanza para aquellas mujeres y sus niños. Así nació la idea de la casa ACAM, un centro de apoyo a la familia donde las benevolentes comadronas (parteras tradicionales) de la región maya Mam pudieran reunirse y tener un espacio dedicado para la atención al parto. Durante una intensa actividad para pedir ayudas, Arturo encontró nuevamente una entusiástica respuesta en aquella parte de población norteamericana que lo había salvado hace años: gracias a los fondos, empezó la fase de construcción del centro, que culminó con la inauguración en 2004. Hoy la asociación ONG ACAM es una realidad que abre el camino hacia el futuro por la comunidad Mam y ya es un ejemplo de seguir, aunque mucho quede de construir. El entusiasmo de Arturo y Teresa deja sin dudas, ellos llevaran hasta el cumplimiento su lucha por un Guatemala mejor, orgulloso de su pasado y de su tradición Maya.

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Maya Pedal, construyendo bicimaquinas

Maya Pedal es una ONG nacida en 1997, con el objetivo de ayudar al desarrollo de las comunidades rurales en Guatemala, por medio de la utilización de las “bicimaquinas”. Con el termino bici maquina se hace referencia a una tecnología intermedia, desarrollada de las bicicletas recicladas: por lo tanto es una tecnología auto-suficiente y eco-sostenible, porque no exige energía eléctrica o combustible para su operación; por otra parte es un instrumento confiable de ayuda para la economía familiar, porque las máquinas producidas siempre tienen una funcionalidad inmediata. En el taller de San Andres Itzapa (Chimaltenango, Guatemala), gracias también a la contribución de un grupo de investigadores del MIT (Instituto de Tecnologia de Massachusetts) de Boston, los varios tipos de bicimaquinas se diseñan y son montados, entre ellos: bici licuadoras, bici molinos, bicidespulpadoras de café, bici desgranadoras de maíz, bombas de agua (bici bombas de lazo), bici lavadoras de ropa, triciclos y bici taxis, bici arados y bici generadoras de electricidad. Colaborando directamente con la fantástica gente que crea el pequeño equipo de la organización, he podido entender cuánto se aprecia en Guatemala y sobretodo en las comunidades rurales la actividad de Maya Pedal: cada día hay nueva gente y asociaciones interesadas que vienen a visitar el taller o los contactan, para comprar y distribuir las máquinas montadas en el territorio. Es una experiencia muy interesante participar directamente al simple pero brillante proceso de producción de cada bicimaquina, que se basa exclusivamente en la utilización de las piezas de bicicletas usadas, oportunamente modificadas. Éste articulo quiere ser un consejo para todos los que deseen implicarse como voluntarios en un proyecto que en términos concretos actúe en el territorio, llevando ventaja a las comunidades rurales, donde aún carecen los servicios básicos. Los sitios web de Maya Pedal y Pedal Power representan una buena base para quién esté interesado en este proyecto.

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San Andres Itzapa

Trabajando en Maya Pedal, las experiencias del taller y la construcción de bicimaquinas se unen con el misticismo que envuelve los cuentos de las personas que vamos conociendo. En la cultura maya las leyendas, los espíritus y la brujería son una componente tanto viva y visceral, que nosotros también percibimos su presencia. Nos fascina tener la concreta oportunidad de estar en estrecho contacto con este mundo lejano, maravilloso. Cenar con la gente de San Andres o solo quedarse diez minutos para hablar con una anciana señora, significa hundirse en las tranquilas aguas de la simplicidad, significa creer otra vez en los cuentos, significa percibir el verdadero color de las cosas. San Andres es un pueblo maravillosamente acogedor: cuando encontramos el grupo de mujeres indígenas “Mujeres en Acción”, nos muestran con entusiasmo como se dedican a la producción de huipiles y varios tejidos, ademas de la producción artesanal de champú con sabila. En el barrio donde viven, a pesar de los intensos trabajos de reconstrucción que avanzan gracias a la contribución de toda la comunidad, todavía se ven evidentes los signos de la destrucción dejada por el huracán Stan, hace dos años.

El día de Todos Los Santos es una celebración especial en Guatemala: la gente de cada pueblo va al cementerio para almorzar en compañía de los difuntos. Aunque pueda parecer una tradición muy particular, en realidad es una jornada de grande felicidad. El 1 de noviembre, subiendo los ojos al cielo, se pueden ver miles de cometas (“feria del barrilete”) volar horas y horas, hábilmente dirigidos por niños y adultos.

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