Comadronas para comadronas

El trabajo de la comadrona (partera) en el altiplano guatemalteco, como en muchos otros lugares del mundo, es una vocación transmitida de madre a hija. Una sabiduría oral, fruto de experiencias que se pierden en el pasado. El nacimiento de la casa del parto ACAM ha representado una novedad decisiva en la vida de las parteras tradicionales de Concepción Chiquirichapa, dejandoles realizar un sueño: tener un lugar acogedor, limpio y con los instrumentos esenciales para asistir los partos en autonomía total. De hecho en la casa no colaboran médicos y los partos siguen los ritmos impartidos por la natura. La mujer confía en los conocimientos de la comadrona la cual, ademas que consejos prácticos, recurre a infusos de hierbas curativas, como quiere la tradición maya Mam, para favorecer el curso positivo del trabajo de parto. El momento del nacimiento llega con extrema tranquilidad: la mujer, vistiendo su traje típico, da a la luz en una cama sencilla, rodeada por los parientes mas cercanos y libre de hablar sobre sus sensaciones en el idioma nativo, confiando en la total comprensión de la comadrona. El nacimiento del niño se celebra con unos gestos propiciatorios: el nuevo llegado, antes de recibir el pecho de su madre, saborea sal y chile en pequeñas cantidades, como auspicio de una vida llena de gusto y satisfacciones; ademas recibe en la manita una moneda, signo de prosperidad. Una hora después del parto, la madre ingresa a una pequeña cama para hacer un baño termal, en la tradición Mam llamado Chuj (Temascal), donde el calor húmedo se crea echando agua sobre piedras calientes. La comadrona se preocupa de limpiar la mujer con jabones naturales y curarle la piel con hierbas especiales. Se dice que el Temascal, ademas de poseer una función purificatoria, tenga propriedades cicatrizales de las heridas del parto y favorezca la producción de leche materna. Antes que la familia del bebé regrese a su propria casa, las comadronas cocinan un almuerzo a base de sopa con verduras, hierbas (ricas en hierro y vitaminas) y Atol (bebida a base de maíz), aprovechando de la ocasión para discutir y bromear sobre el nacimiento del niño.

Vivir con las comadronas ha sido una experiencia de participación total de los ritmos sencillos y auténticos que se respiran en el centro ACAM: las jornadas, predominantemente dedicadas a la cocina, limpieza y a las charlas, han sido enriquecidas por unos inolvidables partos.

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