Cañón del Pato, hacia Huaraz

Es temprano en la mañana cuando el desierto de la cuesta peruana, siniestramente desnudo, se deja despertar de los primeros rayos del sol, que juegan con la niebla. En la mente Trujillo y las ruinas Moche de Chan Chan, una noche interminable al terminal de los autobuses “America Express”. El sueño desaparece acompañado por el olor de hierro y pescado del puerto de Chimbote, un lugar de frontera y quizás hasta pintoresco. Escogemos el camino mas espectacular para regresar a los Andes, recorriendo el Cañón del Pato. El autobús sube penosamente la cuesta sin asfaltar, numerosos puentes inestables retrasan el camino. El abismo bajo nuestros pies crece constantemente, el río rumorea en el valle. Un sistema de estrechos túneles nos hace esperar mucho cuando cruzamos otros coches y camiones pero, horas de viaje después, finalmente el horizonte se abre hacia la Cordillera Blanca, uno de los lugares mas lindos del mundo, con sus muchísimos nevados y picos andinos (Huascarán, Alpamayo, Huandoy, todos arriba de los 6000 metros). A lo largo del Callejón de Huaylas, desde Caraz, Yungay y Huaraz, podemos aprovechar de un paisaje que nos quita el respiro…

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