Ouarzazate y Casbah de Telouet

La noche estrellada, seguida por una multitud de almas que buscan paz a los margenes de las calles polvorientas,se rinde finalmente a un amanecer cálido y trémulo. Seguimos de nuevo las laderas del Atlas, en dirección de Marrakech, pero justo antes del paso Tizi’n Tichka volteamos a la derecha, a lo largo de un pequeño sendero de polvo: es el antiguo camino de la sal, donde pasaron las caravanas hacia Marrakech, o hacia el misterio de Timbuctu.
Las caras sonrientes y cansadas de los campesinos, seguido por el juguetón grito de los niños, nos cuenta de un mundo que fluye con los antiguos ritmos de las estaciones, sin preocupaciones, pero siempre en equilibrio entre la simplicidad y las privaciones. El lugar es hermoso, los colores son cálidos y los trazos ligeros como una pintura impresionista. Estamos fascinados. Al final de nuestro viaje, llegamos finalmente a Telouet, pueblo de origen del Glaoui y hogar de una mina de sal. Visitamos la Casbah, que inmediatamente apodamos “la cigüeña”, acompañados por la guía Mohammed; luego descansamos en el cercano restaurante, donde podemos disfrutar de los intensos sabores de la comida bereber y disfrutar de un paisaje bucólico.

De repente suena el teléfono. Estamos haciendo el almuerzo con Lahcen, a base de té verde y pistacho, nos habla de su aspiración de viajar por el mundo y conocer gente lejana, pensamos a la curiosidad de estas personas y cuanto esto nos une, haciendo nuestros debates cada vez más emocionante y apasionadamente.
En el otro lado del receptor un ansioso Brahim, que mientras tanto se ha ido por la familia a Zagora, un par de horas en autobús desde Ouarzazate. Su voz distante: “Salam amigo, tenemos un problema … tu y la chica tenéis que dejar la casa de inmediato, debido a mi primo que llega y si ve ella, saca un gran lío.” Un momento de silencio, creo que el privilegio y las emociones que hemos vivido en los dos días que pasamos juntos son el mejor regalo que podían hacernos, entonces les decimos gracias a todos, recogemos nuestras cosas, y estamos listos a ir.
Marruecos de un millar de contrastes y contradicciones, son las 10 de la noche y tenemos que encontrar un hotel para pasar la noche. Una noche más en Ouarzazate.

Sugerencia de viaje: relajarse en la terraza del restaurante Lion d’Or en Telouet, saboreando la cocina bereber (tagine, cous cous).

Tizin Tichka, Atlas

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