Santiago de Chile: poesía, reciclaje, arte

Santiago de Chile, un pequeño hotel para los viajeros dirigido por un indígena de origen mapuche, los rascacielos y las casas derrumbadas. Desde la colina que domina la ciudad, como una especie de Calvario, se puede disfrutar de una vista a 360 ​​grados de la capital, larga y sin fin. A veces ocultos, detrás de las nubes aparecen los majestuosos Andes y cubiertas de nieve se pueden ver el paraíso blanco de Tres Valles y Valle Nevado, estaciones de esquí que se encuentran a sólo 50 kilómetros de Santiago de Chile. La agitada vida del centro roba la atención a los fenómenos de la vida, imaginativa y marginada de la gran mayoría de la población. Al norte de Santiago, se encuentra un vertedero donde confluye una enorme parte de la basura de la ciudad. La gente que vive ahí de sus actividades se ha ganado el apodo de moscas, en el evocador dialecto de Chile. Desafiando la fortuna diaria, ellos suben con gran agilidad a cada camión de la basura que se ve en el vertedero y recuperan valiosas piezas, tales como hierro, cobre, aluminio, bicicletas y cualquier otro material que se puede reciclar o vender en el mercado negro. Otro ejemplo de la adaptación creativa es representado aquí por don Ignacio, un hombre inteligente de unos cincuenta años, los últimos veinte completamente dedicados a recuperar piezas de madera, vidrio y metal en el vertedero. Su única meta, conseguida con brillante éxito, fue la de construir una casa con los restos recogidos, con todas las comodidades y un fuerte y personal sentido de la estética. La ciudad vive de arte y poesía, el nacimiento de la pintura mural en Chile como un fenómeno de masas se remonta a las marchas de 1969 contra la guerra de Vietnam; desde el puerto de Valparaíso a Santiago de Chile, un par de tipos rehízo todo el ruta de la marcha con un viejo coche, pintando las rocas al borde del camino en las pueblos donde se detuvieron los desfiles de los manifestantes. Los murales de Chile, bajo el nombre de brigadas Ramona Parra, nacieron con el objetivo de lograr la candidatura de Salvador Allende en 1970 con ese tipo de propaganda. Los murales urbanos utilizan símbolos y letras: palomas, manos, orejas, las estrellas eran un nuevo lenguaje que se ha hecho popular en el subsuelo de la noche.

Santiago de Chile

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