San Lorenzo, protector de los mineros

Desde Antofagasta todos los caminos conducen al corazón del desierto de Atacama, un viaje a un misterioso abismo. La travesía del desierto en autobús, a pie y en parte en bicicleta, nos deja entrar en contacto con una tierra muy seca, un paisaje lunar causado por un sol tropical y sofocante. Sin embargo, incluso aquí pocos hombres valientes pueden vivir, sobre todo porque bajo la tierra estéril se esconde una increíble riqueza del subsuelo. En el camino hay oasis de polvo y coches de los años cincuenta, los pueblos mineros fueron abandonados a su suerte infame, tragados por la arena y el paso del tiempo. Pedro de Valdivia, María Elena, y Quillagua.
La tierra roja esconde, además de los minerales, los incontables cuerpos de los que han venido hasta aquí para morir, unos pocos porque elegidos (la mina de cobre de Chuquicamata es la más grande del mundo), muchos otros por restricción (el régimen de Pinochet envió a estos páramos los disidentes a los trabajo forzoso). Un recuerdo imborrable de estas tragedias son las tumbas de Pisagua. La memoria de estos abusos extendió la devoción a San Lorenzo, considerado por los chilenos como el protector de los mineros y celebrado el 12 de agosto de cada año. El escondió los bienes materiales de la iglesia bajo la tierra para protegerlos de la voracidad del emperador Valeriano. Del mismo modo, los chilenos están luchando para mantener el control sobre sus recursos naturales (oro, plata, níquel, molibdeno, azufre, etc.).
María Elena es un pueblo colgado en el viento, la presencia de fantasmas llena el vacío de una comunidad oculta. Todo desaparece en el calor de la tarde, pero incluso en la noche, cuando el calor afloja su control, la comunidad no se llena de vida. Las renuncias por una vida de privaciones han cubierto con matorrales polvorientos cada casa, cada objeto. Nos detenemos en un patio de recreo donde los cambios han muerto por la herrumbre y el abandono, cruje cada mecanismo, los niños ya han dejado estas diversiones, incluso antes de nacer.

Maria elena chile mineros san lorenzo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *