De la ventana Brasil, Argentina, Chile

Desde la ventana del avión, un largo preludio comienza cuando se rompe la línea monótona azul del océano y aparece la forma sensual verde y oro de Brasil, puesto de avanzada del continente sudamericano. Es como rebobinar la película hacia el futuro, cuando estaremos mas adentro en el viaje. Deslumbra a los ojos mirar a estas tierras infinitas. El avión se dirige rápidamente hacia el sur, los colores de la primavera austral aparecen donde el Río de la Plata, que enorme separa Uruguay de la gran hermana Argentina, se va a meter en el océano Atlántico. Buenos Aires aparece, sin límites. Bajo los pies la tierra empieza a ser seca, el aumento de altitud anuncia el espectáculo de los Andes, la impresionante cordillera que divide Argentina y Chile, la forma del Aconcagua, el pico más alto de América con sus 6.962 metros (22.841 pies) sobre el nivel del mar, oculta el sol, pero no las primeras vistas de los hermosos valles del centro de Chile, rodeados por las flores de la primavera. Más adelante, el Océano Pacífico se reposa agitado por olas poderosas como montañas.

Santiago de Chile se parece a una larga franja que se extiende de norte a sur, a veces sin forma, una copia pequeña de todo el Chile, con su característica forma de hilo. Tan profundamente variada y contradictoria. Santiago está viva y palpitante.

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