San Simon, protector de los borrachos

Para la población que abita el altiplano guatemalteco San Simón, llamado también Maximon o Ry Laj Man (nombre maya), representa una figura extremamente controvertida: sinónimo de prosperidad y felicidad para algunos, pero brujería y paganismo para otros. En general la tradición lo identifica como el protector de los borrachos y por eso disfruta de una ilimitada devoción, sobre todo entre los desheredados. A los finales del siglo XIX, la imagen del “santo” era venerada por los jugadores que, en caso de victoria, ofrecían dinero, aguardiente o tabaco. En San Andres Itzapa, la capilla donde está guardada la estatua de San Simón (representado por un viejo sentado, teniendo en la mano una botilla de aguardiente) abre durante toda la noche del 28 de octubre, acogiendo centenares de devotos que llegan desde cualquier lugar de América Central, para hacer confidencias sobre sus propias esperanzas, pidiendo favores y dejando ofertas en dinero, flores y obviamente alcohólicos. La procesión hacia la capilla es un complejo recorrido en el sincretismo latinoamericano, donde gestos como encender las velas y las danzas frenéticas, acompañadas por la música del “marimba” (xilófono) y del mariachi, son repetidos obsesivamente. En el templo el olor de las velas encendidas se une con el perfume de tabaco y las diferentes hierbas triadas en oferta. Cuando finalmente cada fiel puede alcanzar el altar para hablar con San Simón, recibe del chaman de la capilla la purificación final (“las limpias”), bajo una lavanda de puro alcohol. Se entiende porque este tipo termina la jornada tan borracho que necesita dos personas para sostenerlo. En un embriagadora mezcla de sagrado y profano, las celebraciones siguen hasta la noche, subiendo la confusión, el fumo, la música y la borrachera. Los guardianes de la estatua, empiezan una danza ritual para celebrar Maximón, muchos gestos son repetidos hasta la perdida de los sentidos y recuerdan los símbolos de la cosmovisión maya (estrellas, jaguares, serpientes).

Ya es noche profunda y en las calles de San Andres quedan solo perros hambrientos y hombres borrachos, pero lo mismo pasa en cada parte del mundo. Quizá ellos pidieron a San Simón una choza y una vida sin aguardiente, pero para los milagros siempre es mejor esperar el día siguiente…

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645 comentarios en “San Simon, protector de los borrachos”

  1. Simón te debo tanta por qué me sacastes adelante el hermano Adonay me ayudó bastante ya que yo era una drogadicta

  2. Me deje de mi esposo y comenze una nueva vida a lado de mis hijos me siento en paz conmigo misma y gracias a San Simón y a don Adonay y sali adelante

  3. Hola buenos día hermano adonay fijese mi esposo vino y se quedo pero no se si quedara para siempre yo confió en usted hermano adonay que me sacara adelante

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